El “turista antártico” contamina el continente

Una investigación liderada por los científicos españoles Javier Benayas y Martí Boada, en el marco del “Año Polar 2008-2009” proveyó de datos concretos sobre el impacto del turismo en la Antártida. Los científicos han calculado que las emisiones del “turista antártico” llegan a 4,39 toneladas de CO2, de las cuales el 56 por ciento corresponden al crucero y el 44 por ciento al traslado en avión hasta el punto de inicio, en Ushuaia. El consumo energético turístico durante el crucero es de 7.576 julios o joules. También han medido la cantidad por pasajero de residuos: 3,5 kg; de aguas “grises”, 300 litros, de aguas negras, 40 litros, y 10 litros de agua de sentina. Todas altamente contaminantes. También se han valorado las pisadas sobre el continente: a partir de las 500 la recuperación de forma natural del suelo es muy lenta. Todos estos datos han permitido también que los operadores turísticos puedan disminuir el impacto de los visitantes. .

Estos cruceros inician su viaje en Ushuaia y tienen una duración de unos 10 días, de los cuales 4 son de navegación. A lo largo de la península antártica hay 200 lugares para desembarcos, pero los tours se concentran en menos de 35 sitios. Menos de 10 sitios reciben alrededor de 10.000 visitantes cada temporada. Pero probablemente sólo uno suma casi la mitad de las visitas, que es la llamada Bahía Balleneros en la isla Decepción, una antigua estación de procesamiento de los productos extraídos de las ballenas que se cazaban en el área.

[Text extret del diari «La Capital»]

Notícia publicada el Dissabte 10 de març de 2018

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